martes 25 de agosto de 2009

Hoyos negros

¿Se lee el ensayo? ¿El ensayo es importante para nuestra cultura? ¿Por qué en la escuela nos hablan tan poco del ensayo?
¿Por qué parece que no hay lectores de ensayo? ¿Por qué el ensayo para ser una zona masculina y con tan pocas mujeres? ¿Qué tiene de raro decir que uno acepta ser lector de ensayo? ¿Por qué parece que el ensayo está condenado a ser publicando en revista o periódico, pero pocos libros? ¿Por qué son pocas las editoriales que apuestan al ensayo? ¿Por qué los lectores no apetecen los ensayos y los confunden con estudios? ¿Por qué imaginamos que el ensayo siempre es aburrido?

Hay pocas respuestas en mi cabeza, pocas ideas de como contestar el asunto, sin embargo las dejo abiertas, tal vez alguien pueda ayudar a contestarme, tal vez alguien desee contestar sobre los hoyos negros del ensayo.

martes 30 de junio de 2009

Del verbo soñar

¿Y si todavía es tiempo del verbo soñar? ¿Y si todavía debemos tener esperanza, fe, alegría y levantar la cara al mal tiempo, después del temporal que pasa?
A veces los verbos que pronunciamos más cotidianamente son verbos que no dan una idea de tranquilidad y estabilidad, son verbos que pronunciamos día a día y parece que la realidad se mezcla con una pesadilla que sin comprender se vuelve realidad, conjugamos de varias formas y los repetimos: robar, matar, pelear, destruir, tomar, degollar, ahorcar, demandar, gritar, entre otros tantos y el por el tiempo en que vivimos creemos que es lo normal, lo indicado.
La historia siempre tiene una historia más cruel y perversa que la que vivimos, tiene referentes más sangrientos, más inhumanos, más trágicos. Empero, somos los que vivimos nuestra época y eso es suficiente para repensar en que no deberíamos permitir que la fragilidad de nuestra vida se pinte con tonos tan oscuros.
En el libro de "Las cárceles elegidas" de Doris Lessing, que son cinco conferencias, explica cómo es que se mueve la masa y lo terrible de no pertener a ella es la condena y expulsión de la misma sociedad. Así los verbos que cobran fuerza son los que se repiten en los noticieros, en los períodicos, en la calle, en ese estado al que se deja someter la mente.
Pensar, creer, amar, reflexionar, crear, conocer, saber, entender, comprender a su vez otros tantos, son verbos que parecen estar en desuso no sólo de actuarlos, sino además de pronunciarlos.
Nuestra generación acaba de vivir la primer pandemia del siglo XXI, el primer golpe de estado en América Latina del siglo XXI, la primer crisis mundial del siglo XXI, sin embargo nos falta ver la primer democracia mexicana en crecimiento, nos falta ver el primer país libre de violencia interna, nos falta ver el primer político honesto, nos falta ver el primer descubrimiento médico que revolucione la medicina, nos falta un pensador, filósofo, escritor que entre sabio, todologo y otra cosa sea humilde, nos hace falta un entendimiento entre las diferentes religiones, que no desencadene fundamentalismos armamentistas, nos hace falta una cultura del medio ambiente y el rescate del ser humano que somos y no tanto los consumidores en que nos han convertido.
Somos una generación que se cansa de su espacio porque el tiempo nos hace correr sin pensar mucho, mas empero tenemos la necesidad y creemos que es necesario que algo nos de una respuesta, una ligera sospecha que el mundo está asumiendo está necesidad de cambio.
La estancia del ser en estos días busca pronunciar el verbo soñar cómo otros hombres al hacerlo han cumplido sus sueños, el verbo soñar que de espacio al crear, creer, crecer, saber, reflexionar, reconocer.
Somos la generación que cansada del laberinto quiere construir las alas de la humanidad.

miércoles 3 de junio de 2009

Sexting, una forma de ser de esta nueva generación

¿Qué es lo que nos ocurre hoy en día con el internet? ¿Qué hace diferente a mi generación con las nuevas generaciones y sin embargo algo se comparte?
El siguiente link del periódico El Universal, me parece prudente leerlo y tenerlo en cuenta para tratar de explicar que es lo que somos como generación, que sin serlo vivimos el mismo tiempo y compartimos los mismos problemas.

El tema es Sexting, algo que si no fuera por el internet, no estaría pasando.


http://www.eluniversal.com.mx/sociedad/3193.html


Y si no somos todos un sólo punto del cristal: ¿Por qué parece que tampoco somos tan distintos?

miércoles 29 de abril de 2009

Somos las ideas pensadas (fragmento)

Por ello, podemos decir que a veces los libros que leemos, son apenas el reflejo de lo que hemos deseado pueda ocurrir en este mundo, en este momento y en este tiempo. Los libros guardan las ideas, ya sean memorias, teorías, sentimientos, imagines futuristas, ciencias para que todo aquel que se acerque a leerlos tenga encuentro con ese otro ser humano, ya no sea de oído y de presencia sino de ideas que se desbordan en las grafías que contienen las páginas.
Vivimos un tiempo en que pensar no es de todos, no todos queremos hacerlo algunos nos evadimos de mil formas, pensar en lo que ocurre en este tiempo puede ser contraproducente como para estar en una depresión constante, un dolor que nos queda en el alma, algo así como una anestesia para poder andar más tranquilos, diría Frankl, ahora perdemos el sentido de la vida porque nos olvidamos que es lo que nos corresponde hacer; generalmente, podemos herirnos de miedo y no volver a pensar.
Algunos más activos, tratamos de cuestionar mucho lo que ocurre en nuestro tiempo. Sin entender mucho seguimos adelante, las pocas ideas que no son heredadas las vemos evaporarse al tiempo que nuevas llegan y se implantan a través de la televisión. Son pocos los que se libran en esta tempestad, son pocos los que alcanzan a descifrar las grafías de los libros, libros que cobran sentido; como dice Zaid, son pocos los que han aprendido a dar el golpe de un libro y sentirlo, entonces han aprendido a leer y en ese sentido aprender a leer se traduce como aprender a pensar.
La gran mayoría nos perdemos apenas en imágenes y frases que en lugar de ayudarnos a mirar nos nublan la vista, la mente. Dejamos de pensar por decisión propia. Dejamos que otros piensen por nosotros y creemos que las diferencias no son tan buenas. Nos volveremos dictadores por momentos en lo que debemos o no pensar.
Por momentos buscamos como calmar la mente, rezamos, meditamos, caminamos, corremos, golpeamos. La mente nos traiciona por infinidad de instantes, nos recuerda los temores, de día y de noche. Las pesadillas se convierten en terribles recuerdos durante el día.
Pensamos poco realmente porque pensar en este tiempo nos pesa. No son días para pensar en un mañana, debemos pensar solo en un presente que nos demanda respuestas. Sin embargo creo que muchos de nosotros imaginamos que es prudente pensar en la esperanza, recobrar la fuerza para pensar que el mundo se puede imaginar con otras formas, lejos de la destrucción en la que nos vemos envueltos.
Pensar en los cómos se puede dejar de pensar que el mundo está mal, dirían los expertos en programación neurolingüista, dejar de ver lo que ocurre y reprogramarnos para pensar en positivo nuestra vida, ser mejores cuando la tempestad se viene contra nosotros.
El pensamiento parece caerse en la pesadumbre a la que le impone el tiempo, pero a diferencia del resto del cuerpo, el pensamiento es el único libre, se le abraza con la fuerza de quien es capaz de volar, se le permite ir hacia donde mejor le plazca y se torna cada día mejor herramienta para liberarse de las ataduras que le podrían generar tristezas infundadas en su propia vida, en su propio terreno.

viernes 17 de abril de 2009

Lo que hay de esperanza

La verdad he estado leyendo noticias, todos los días, mi análisis de lo que nos pasa y nos ocurre día a día, ha sido terrible, creo que por fin me nubla la vista. Pensar siempre ha sido uno de mis verbos favoritos, pero la verdad comienzo a dudar si debe serguir siendolo.

Hoy quise detenerme ante la incongruencia de las notas que encontre en cierta agencia de información del estado de Michoacán. Luego imagine que no deberíamos tener más hijos en este momento. Después me libere de cierta fragción, libere mi miedo y me quede detenida. Tal vez el mundo no está tan mal, pero no encontramos la forma de mirarlo. Las terribles ideas que nos dejo Orwell sobre el mundo vigilado, el mundo donde lo manda ese "Gran Hermano"; nos deja un sabor entre advertencia y despertar, no es la realidad es un aviso de cómo evitar llegar a ese extremo.

Hoy en las preguntas que lance al destino me contesto que debe existir esperanza. Por alguna buena razón lo creo. Hoy no quiero seguir mirando los errores sin dejar de observar los aciertos. El mundo es complicado, los humanos hemos generado distancia impensables para respetarnos, sin embargo, algo me dice que esas distancias son para que tengamos que caminar, acercarnos y en ese camino, encontrar nuestras respuestas.

sábado 4 de abril de 2009

Respuestas

Ando indagando, preguntando, cuestionando; no me bastan las respuesta de los filósofos, ni de los escritores, mucho menos las de los psicólogos, ni los sociólogos, antropólogos para comprender que somos.

La estancia del ser en estos días no depende del ser en sí mismo. Hay una capa que nos arrulla para no ver que somos.

Entonces recuerdo que Michael Ende en su libro "La prisión de la libertad" tiene un cuento que sus personajes son Sombras, una de ellas se da cuenta de lo que está ocurriendo y alerta a las demás después de que ella a librado una lucha personal por salir de ese estado. El resto de las Sombras lo odian, porque las despertó de su sueño maravilloso y ahora sufren porque saben la verdad. La idea nos hace viajar a Platón, pensar en esa lucha, en esa búsqueda de la verdad, en el Mito de la Caverna. En ambos casos, los que se han liberado a sí mismo han quedado fuera del grupo, fuera de la razón, fuera de la estructura que los hace felices no así verdaderos, libres.

La esperanza de Ser, de comprender que somos corazones sintientes, mentes pensantes, seres que se hacen con el pro-yecto del día a día, aunque sutil sigue latente.

¿Qué somos? ¿Qué tipo de seres humanos somos nosotros los del siglo XXI que vive antes las crisis con un miedo atravesado y no reconoce la fuerza de ser que tiene, de ser algo más de lo que le han dicho de debe o puede ser?

Platón con la filosofía, Ende en la literatura (a lo mejor infantil, juvenil, a lo mejor para adultos) nos advierten de lo duró que es asumir lo que somos y la mentira que vivimos. Creo que lo duro no es encontrar la mentira, sino asumir que se es, así mismo como individuo, lejos de las máscaras que nos ahogan, que somos la esperanza que nosotros mismos pongamos en aquello de despertar y asumir el reto de estar despierto, lejos de las sombras.

domingo 8 de marzo de 2009

De lo frágiles que somos

Somos fragilidad. En estos días que saber de muertes es tan cercano, tan cotidiano, tan parte de nosotros, no puedo imaginar como es que no reconocemos la fragilidad que somos. En un suspiro podemos ser nada, ser apenas el recuerdo de los que acaso intuyen nos conocieron. Somos extraños entres los que nos miramos. Nunca lograremos saber de los seres que están cerca de nosotros.

Somos seres tan frágiles que hacemos, inventamos, creamos objetos, ideas, inventos con el objetivo de primero hacernos sentir más importantes de lo que somos y en segundo que logre que el mundo nos nombre infinitas veces, que nos trascienda y el mundo no nos olvide.

Somos polvo. Somos muerte-vida que no reconoce ni cuando vive ni cuando muere. Somos seres de rituales que en muchos sentidos si no fuera por ellos, no sabríamos de la espirítualidad humana. Ya no es cosa de Dios sino de hacer que el hombre se divinice por momentos, es cuestión de superar la animalidad, porque eso de ser civilizados, nos ha quedado terrible lejos de lo que las primeras sociedades democráticas pudieron imaginar.